Cachuca, el hermano rocanrolero de Chacalón

Portada del album 'Los Mojarras 1992-2012' | © Foto: Kike Larrea

A propósito del concierto de Los Mojarras en el Festirock 2019 en The Silva Bar de la Huacachina, Ica, recordamos al popular Cachuca, cantor de Los Mojarras y del pueblo, leyenda urbana de los noventa que supo retratar y crear estampas de la Lima provinciana a fuerza de una mistura musical impresionante acompañada por letras potentes, irrenunciables, auténticos himnos nacionales, como ninguna banda peruana lo ha hecho hasta el día de hoy.  

Por Luis Francisco Palomino

Hernán Condori ha construido un sonido y una narrativa que se reconocen de inmediato en las canciones de Los Mojarras. Es un poeta callejero, hecho con las mismas partículas que los cerros de El Agustino. El polvo pareciera haberse incrustado en su garganta, y sus frases avanzan a la velocidad de un triciclo ambulante o de un distrito levantado de la noche a la mañana en un arenal, al ritmo vertiginoso de su alias, Cachuca, la voz de millones de migrantes que no tenían a un representante en la escena rockera nacional antes de su irrupción. 

Contexto
El rock ochentero de Lima, que no era subte, se caracterizó por sus letras románticas e introspectivas. Dudó, Arena Hash, Imágenes. Con el fin del terrorismo y el ingreso del país en la economía global a inicios de los noventa, disminuyó la polarización entre las bandas comerciales y las punks del jirón Quilca, que finalmente se disolvieron. El vocalista de Narcosis, por ejemplo, reemplazó las arengas a destruir la sociedad y las consignas contra el brazo armado por el canto a musas nocturnas.

La capital terminaba su ciclo de expansión hacia la periferia, y los habitantes de esos barrios (en su mayoría provenientes de Ancash, Junín y Ayacucho) preferían el autóctono huayno o lo tropical en vez de la roca anglosajona, hasta que un grupo de huancaínos establecidos en Lima, Los Shapis, se hizo conocido por fusionar el beat de la cumbia, el sentimiento melancólico de la serranía y las cuerdas eléctricas, la matriz de lo que hoy conocemos como “chicha”: un ataque de guitarras psicodélicas que tras horas de escucha puede producirte efectos alucinógenos como la bebida ceremonial de los Incas.

El territorio había sido preparado.

Atentos a dicho mestizaje musical, Hernán Condori y cía. dieron el siguiente paso, el coito definitivo entre la chicha y el rock, con su debutante álbum 'Sarita Colonia' de 1992, cuya canción homónima es poesía pura, imágenes de esa Lima provinciana no atendidas por los punks ni por los rockeros comerciales:

Con voz de hierro, comba, fuerza y sudor
van doblegando al gigante piedrón,
golpe a golpe en un solo lugar,
con la certeza que será su hogar…
Y el cerro se rinde ya
a las manos del pueblo…

De todas la razas y de todo color,
con sus mil creencias y modos de pensar,
van construyendo en asamblea local,
¡fin de semana trabajo comunal!
Sin dinero para forjar agua y desagüe, pista y demás…

No se amilanan aunque no hay lana,
se autofinancian con tonos pro…
Suena un huaynito, bailan salseros,
gritan rockeros, ¡piden chicha!
Se armó una bronca que terminó
cuando un achorao’ saca un cuchillón

¡Una chicha!

La acelerada melodía se puede acompañar chasqueando los dedos de lado a lado, como si fuera un twist, o zapatearse cual huayno. Esa particularidad se debe a la composición cultural de Condori. “Si mezclo valses, huaynos, cumbias y todos los ritmos peruanos es porque yo nací de dos padres andinos, aunque nací aquí, en Lima”, comentó en una entrevista que le hicieron cinco años atrás.

Nostalgia Provinciana sintetiza la relación entre la capital y los hijos de migrantes:

Nostalgia provinciana, en busca de oportunidad
ahora ha pasado el tiempo, ahora somos muchos más…
La dura vida urbana y eso de ser marginal
hizo de nuestra raza acero de superación…

Ellos forjaron aquí otras generaciones
del cual salimos muy orgullosos
de esta nuestra tierra… y de nuestros padres
No somos limeños de sangre
mas tenemos su cultura…
No hemos nacido en provincia
mas en nuestra sangre

Cachuca es el hermano rocanrolero de Chacalón.

Muchos zapatos vamos a gastar para llegar…
El primer disco de Los Mojarras obtuvo críticas positivas y gustó tanto a nivel popular que los de El Agustino recibieron el encargo de musicalizar Anda, corre y vuela, una película de Augusto Tamayo. El ascenso continuó dos años después con su siguiente producción, 'Ruidos en la ciudad', que llevó sus zapatos bien gastados a la cima: el sencillo “Triciclo Perú” se convirtió en la mejor canción de 1994, se convocó otra vez a la banda para musicalizar un par de teleseries, y en 1996 Cachuca paseó su voz de tenor andino por doce ciudades de Alemania. Un éxito rotundo, si se considera que una gira por Europa es casi un imposible para los rockeros nacionales de hoy, y que sus temas ¡con suerte! son usados para spots de TV.

No obstante sus logros, de Los Mojarras sólo se habla en un párrafo del libro “Alta tensión: Breve historia del rock en el Perú” de Pedro Cornejo. ¡Qué injusticia! Tal vez la fama de sus singles les jugó en contra, en este país donde el radioescucha común pocas veces busca más de lo que los medios ofrecen. Yo también pensé que lo mejor de Los Mojarras acababa con Triciclo Perú, Sarita Colonia y Nostalgia Provinciana, una idea que se reforzó cuando vi a Cachuca en algún Vivo por el rock tocando tres veces la primera…, pero al oír el compilado “1992-2002” me he desasnado por completo. ¿Cómo es posible que recién le dé play a joyitas como Absuelto Criminal o Pólvora Mojarra, carajo?

Narrativa
No sé si Cachuca leyó a Oswaldo Reynoso o a Enrique Congrains para escribir sus letras, muy posiblemente es sólo el resultado de su mimetización con el lugar que habita, pero el tipo describe, interpreta y transmite la realidad de los barrios populares de Lima con la sensibilidad de un narrador experimentado.

En Pólvora Mojarra, Condori canta:

El que estudia triunfa
me suena como un chiste hoy,
pues veo a muchos sentados sobre su cartón…

Y ni hablar de los muchos
que no lograron ni empezar…
De todo me rindo, me bajan con sueldo mortal.

Son líneas con un toque de ironía, como para maquillar la desilusión que producen la Marca Perú y una economía en constante crecimiento pero…. siempre pero…, la protesta es explícita: contra la falta de oportunidades, contra los salarios míseros, contra el emprendedurismo, contra la inequidad. Cachuca escogió mirar la parte del país que expuso Laura Bozzo, pero sin ridiculizar a nadie. Más bien, les dio cierta dignidad a sus personajes.

Por otro lado, Absuelto Criminal es un relato sobre las distintas varas que miden a la gente en esta región de Sudamérica:

Está suelto el criminal,
la justicia lo absolvió…
¿Pero cómo eso pudo ser?
¡Si yo estaba ahí!

Lo que sucede aquí
es que la justicia no es ciega,
sino que se hace la cojuda.

Mientras que a otros
no nos sacan de aquí,
a otros los sacan rapidito.

No es necesario citar a exmandatarios para que las estrofas se correspondan con el presente. Definitivamente para mal, la pluma de Cachuca se mantiene en vigencia porque las taras de los noventa no se han erradicado. En mi opinión, los discos de Mojarras y Gx3 –otro grupo de rock que capturó la esencia de esa década infame– deberían usarse en cualquier clase de educación cívica.

Padre del rock peruano
Si bien las letras de Mojarras aún las sentimos cercanas, como si el propio Cachuca nos las restregara por la cara con sus manos de taxista, desde hace un buen rato los conciertos del grupo inician con el cantante saliendo de un féretro: un símbolo de que la “lima limeña” lo ha dado por muerto. Incluso un conocido me dijo que a Cachuca le quedaban sólo seis meses de vida. Desde entonces ha pasado cinco años en ese ataúd.

Lo contradictorio es que Hernán Condori es de los pocos rockeros que transitan tranquilamente entre las diversas subculturas locales: se le recibe con cajas de cerveza en festivales de rock y tonazos chicha. Hoy “vemos detrás de los escenarios abrazarse a Salim con un Mamani, con Condori, etc.” (palabras del cantante), pero, a ver, ¡Cachuca es el Alternativo Fest antes del Alternativo Fest! Su origen. No fue César Ramos quien juntó a la chicha con el rock en un mismo espacio, sino este man.   

Y que nadie dude que Olaya Sound System y La Mente son hijos de Los Mojarras, aunque, a diferencia de ellos, los de El Agustino nunca dejaron de hacer rock… y ahora que lo pienso: ¿no es la combinación de la chicha y el rock de las pocas que con toda razón podrían denonimarse “rock peruano”? Si no es eso, ¿qué c… es el rock peruano?

Ah.

Suspiro… Esta historia da para más. Puta, ¡hemos sido tan mezquinos con Los Mojarras! ¿Qué pasó? ¡¿Por qué?! De repente los menores de treinta años caímos en la trampa, nos guiamos por la apariencia borrachosa de Cachuca y nunca lo tomamos en serio…, jamás nos dimos el tiempo de oírlo con la atención que se merece... Muy al estilo peruano preferimos hablar de sus escándalos, juzgarlo sin más, en vez de indagar en los motivos de su encumbramiento, en su trayectoria artística...

Y eso no se le hace a un poeta, amigos.

Los dejamos con Cachuca saliendo de su ataúd. 

+info: Los Mojarras en el Festirock 2019 

SPOTIFYLos Mojarras 1992-2012

Comentarios

Muy de acuerdo. Canciones como "Represión", "Confesiones" y "Catalepsia", entre las que no se mencionaron, son también joyas del rock peruano. Es cierto que Los Mojarras ha tergiversado mucho su fama e incluso sus últimas canciones, pero eso no quita todo lo que aportaron a la evolución de la música peruana. El Perú está en deuda con Cachuca. No esperemos que decaiga más para recién reconocerlo.

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