“Es chévere ser grande pero más grande es ser chévere”. 74 años con Héctor Lavoe

Cantar a Héctor Lavoe. Contraportada de "Crime pays" (1972)

Dos conocedores de la música de 'El cantante de los cantantes' fueron a un bar imaginario para tomar unas chelas imaginarias en una ciudad imaginaria. Juntxs evocaron algunos recuerdos sobre el gran Héctor Lavoe, uno de los grandes de la salsa, quien hoy cumpliría 74 años. 

Por María José Montoya y Rodrigo Ahumada

Quedé con Rodrigo para unas chelas tranquis. Me citó a las 8, Plaza San Martín. Ya no tenemos 20 como para andar cerrando bares, pero nos gusta conversar las cervezas y pedirlas de a dos. Son 8:30, me disculpo por tercera vez y después de un “me distraje con los tíos oradores”,  y sin decir para dónde, en piloto automático, ya estamos en Quilca.

Antes de cruzar Camaná, le pregunto: “¿Al Queirolo o donde Ciro?”. “Donde Ciro que hay rocola”. Rompo mi billete con un par de puchos y ya saludamos y ya nos ubicamos estratégicamente en el altillo para espiar otras mesas. Voy a poner música. Recuerdo que en unos días Héctor Lavoe cumpliría años. Ya tengo mi canción.

PERÚ, LA INYECCIÓN FANTÁSTICA

Aprieto el botón y después del sonido de botella destapándose y sirviéndose, suena "El rey de la puntualidad" (Lo Que Pide La Gente, Fania All Stars, 1984). Pienso en Héctor de pantalón blanco y polera azulina en la Feria del Hogar del 86. Johnny Pacheco, director de la Fania, la compuso a modo de homenaje y disculpas para con el público, otorgándole un nuevo título, ganado a pulso por sus tardanzas en conciertos y ensayos. Héctor lo aceptó así como vino, con cariño y buen humor. Yo no soy quien llega tarde, ustedes llegan muy temprano.

“Esa canción me da sed”, digo después del primer “aaahh”. “Esta sed solo se calma con chela y salsa”. Rodrigo me hace salud. La canción es del 84, dos años antes de performar en seis estelares de la Feria, llenos totales. La salsa dura no tenía la misma acogida y su adicción a las drogas repercutía en su carrera, sin embargo, lxs peruanxs lo recibimos como a un rey. Héctor estaba encantado y sorprendido. Al dar una entrevista, se ponía en evidencia: “Me han revivido. Esto ha sido la inyección fantástica. Perú, me inyectaste”. Un terrible.

Elegí, además, “Rompe Saragüey” (La Voz, 1975). Necesito que Rodrigo escuche ese solo de piano.  

LA CALLE ES UNA SELVA DE CEMENTO

Frente a la plaza situada frente a la iglesia Matriz del barrio Castilla, el distrito del Callao rinde homenaje a el 'Rey de la puntualidad'.

“Para retratar tan bien la calle, hay que tener esquina. Fijo que Héctor la tenía.” Empieza "Juanito Alimaña" (Vigilante, 1983), mi primera elección. “Desde pequeño fue el rey de la fechoría, dejó el colegio por malandro e irse a Nueva York a los 16 a buscar suerte.” 

La calle es una selva de cemento y de fieras salvajes cómo no. Este es el barrio de Juanito Alimaña. “Otro gran tema compuesto por Tite Curet”. Pero como con toda letra interpretada por Héctor, no podemos olvidar sus fraseos: Oye ayer él iba muy triste, y llorando así bajaba, vengo de un velorio brother, el de Pedrito Navaja. "Qué tal crossover. Metió su cuchara al universo de Rubén", menciona Majo.

Cuidado que por ahí vienen los anormales. Nos advierte una de sus canciones más famosas. Es sobre el público, que es más que eso, es su gente. Vinieron todos, para oirme guarachar, pero como soy de ustedes, yo los invitaré a cantar. En "Mi gente" (La Voz, 1975), compuesta por Johnny Pacheco, nos canta como hablándonos. Hasta nos hace chistes: "el que no canta es porque tiene bad breath". Secamos nuestros vasos.  

SOLO PARA CONOCEDORES

© Foto alternativa de la sesión de fotos para el álbum Asalto Navideño Vol. 2 (1973)

“¿Sabías que Ché Ché Colé (Cosa Nuestra, 1969) está basada en una canción infantil Ghanesa?”.  Rodrigo añade que fue el jitazo emblema del binomio Lavoe/Colón con 23 y 19 años respectivamente. Una locura. En una de sus últimas entrevistas, Héctor recordaría esa canción con mucho cariño. El mejor momento de su carrera, tal vez. El más feliz. 

Suelto otro dato: “¿Te has dado cuenta que sus portadas de discos criminales están conectadas?. Haciendo maldades, matando gente y transando con la mafia en El Malo, The Hustler, Cosa Nuestra y Guisando. Willie Colón buscado por el FBI en la Gran Fuga y saliéndose con la suya, para variar, en “El Juicio”. 

“Dios los crea y ellos se juntan. Me da ternura pensar que Willie nunca lo abandonó. Siempre estuvo, echándole la mano como productor en sus discos de solista. Fijo sacaba su tajada, pero creo que era amor verdadero”. 

“Con decirte que aprendió a hablar español con Héctor, quien nunca cantó en inglés”. Justo suena mi segunda elección. Arranca el trombón, Rodrigo me mira emocionado. “Salud”. Es "Ah Ah – O-No" (El Juicio, 1972). Esa canción es bella. Nos suena a cumbia, a samba y a otros ritmos que no sabemos, pero disfrutamos. Cuánto nos falta conocer. Dos más, por favor.

EL SALSERO QUE CANTABA BOLEROS

Lo bravo no le quitó lo romántico. El bolero es un género de origen cubano que deambula entre el embrujo y la amargura del amor. "Ausencia" (Cosa Nuestra, 1969) es un tema en el que Héctor se muestra vulnerable y por eso la escojo.

“Qué capacidad para hacer suyas las letras. Nos cuenta sus problemas con naturalidad, a veces hasta los siento míos”. Yo vi llorar a un hombre ante un espejo. Por un amor que le negara el cielo. Y asombrado me dio un escalofrío, al ver en ese espejo el rostro mío. Letra atípica para un repertorio lleno de convicciones machistas, celos y revanchismo.

“Le agregamos una regla más al juego: no valen canciones misóginas, machistas ni de amor tóxico. Si pones ‘Bandolera’, me quito”, Majo se pone seria . 

Los trombones del segundo tema anuncian "Emborráchame de amor" (La Voz, 1975), escrito por el arequipeño Mario Cavagnaro. Don Mario confesó en una entrevista que este “bolero de culto” trata del marinero que baja de un barco en la madrugada, entra en una casa de placer y le pide a su compañía ocasional que lo embriague de amor. “Imposible que falte un bolerazo en su primer disco solista”, celebra Majo. 

YO SOY LA FAMA

© Contraportada de De Ti Depende, It's Up To You (1976)

Es mi turno, tengo mi sol entre los dedos. Una chica me reprende: “ya has puesto muchas. Me toca”. Aprovecho para ir al baño y fumarme un cigarro. Miro la calle, pienso en todas las noches en este mismo lugar.

Regreso sin saber qué poner. Elijo "La Fama" (Reventó, 1985) y "Plato de Segunda Mesa" (Strikes Back, 1987). Porque yo soy la fama, soy aquel que la gente reclama, pero nadie puede comprender. Rodrigo señala: “Ya no es El Cantante, ahora es La Fama”. Componiendo esta canción se asume completamente como personaje, salsero maldito. De Héctor Juan Pérez Martínez para Héctor Lavoe.

Suena "Plato de Segunda Mesa". Le cuento a Rodrigo que fue su último álbum, que su voz ya no era la de antes, pero que el Strikes Back le dio una nominación a los grammys. Una razón para ser feliz luego de un año lleno de desgracias, con el incendio de su casa y las muertes de su padre y su hijo. Héctor no se presentó a la ceremonia de premiación. Le habían diagnosticado VIH. 

DOS MÁS Y NOS VAMOS

© Contraportada de Comedia (1977)

Rodrigo me dio la misión de poner las últimas dos canciones. Ciro ya no nos quiere vender chelas. Me pidió "La Murga" (Asalto Navideño I, 1970) y yo, sin pensarlo, puse "El Cantante" (Comedia, 1978). “¿Tú sabías que Héctor había estado un año en rehab?”. “No tenía idea. Sabía que la canción se la compuso Rubén…que originalmente la cantaría en el 'Siembra' (1978), pero por la insistencia de Willie terminaría en la voz de Héctor, rebautizándolo”. 

“Dicen que llegó tarde a la grabación, ya sabrás por qué, y que la cantó de un tirón. Pidió que le apaguen las luces. No quería que nadie viera sus ojos vidriosos”. Confieso: “Esta canción tiene 17 soneos. Los he contado. Héctor era un genio de la improvisación”. 

Vamos a bailar la murga...la murga de Panamá. Un género musical panameño interpretado por grupos callejeros principalmente en los carnavales. “Es un homenaje a Panamá en retribución al cariño de su público”, agrega Majo. “Yo creo que Héctor sólo estaba enteramente feliz cuando cantaba y sentía eso...amor y conexión. Realmente lo disfrutaba. Y es tristísimo pensar que sería consumido por lo mismo, por ser un ídolo. Que finalmente fue su sufrimiento el que lo hizo famoso. Un ser demasiado real y talentoso para este mundo”. Todo tiene su final. Pagamos y nos vamos del bar. 

 

BONUS TRACK

Caminamos mientras escuchamos nuestro playlist de Spotify. Suena ‘La vida es bonita’ (Reventó, 1985). Una canción que no pertenece al imaginario sufrido de Héctor. “La original es una samba que habla de la esperanza, la felicidad y la paz. Temas que aparecieron fugazmente en la vida de El Cantante”. 

Yo canto las canciones que los pueblos necesitan, entona Lavoe. Sabiendo que necesitamos emociones: lágrimas y risas, sufrimientos y amores. “¿Vamos por una chata?”, pregunto, sabiendo que con Héctor Lavoe el amanecer nunca llega a su hora. 

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