Leila Slimani, escritora francesa: “Escribo para vengarme de toda la gente que no me gusta”

En Canción dulce, su policial doméstico del 2016, se vengó de todas las personas a las que “no les gustan las nanas o que creen que su trabajo es fácil, de toda la gente que piensa que está mal que las madres trabajen”, dice Leila Slimani. “Desde hace tiempo tenía ganas de escribir sobre una nana,  no tanto de la relación del niño con la nana, sino de la relación de los padres con las nanas, que es una relación de trabajo, con salario, pero al mismo tiempo una relación muy íntima”, dice sobre la novela que fue distinguida con el prestigioso Premio Goncourt de Francia.

¿De qué va? Pues, de una familia. Papá, mamá, dos hijos. Myriam quiere recuperar su vida laboral, trabajar como lo hace su esposo Paul, y para poder hacerlo contrata a Louise, colaboradora doméstica. “Louise es alguien invisible, primero porque es mujer y segundo porque realiza un trabajo que no es valorado socialmente. A pesar de que hace algo monstruoso [¡asesina a los niños que cuida!], yo siento una suerte de empatía por ella. Cuando escribes sobre un personaje, sientes una especie de empatía...”, afirma la autora franco-marroquí de 38 años.

Slimani es invitada del Hay Festival Arequipa 2019. En entrevista con EnLima dijo que: “Todas las mujeres siempre han trabajado, aun cuando solo se han encargado de sus hijos. Ser madre también es un trabajo”. 

¿Qué siente por Myriam, la empleadora?
Me siento muy cercana a esa persona, es un poco como yo. También soy mujer, esposa, madre. También se parece a mi hermana, a todo mi entorno. 

A pesar de que consideraban a Louise una nana estupenda, da la impresión de que Myriam y Paul fueron siempre reticentes a establecer verdaderos lazos de familiaridad con ella. ¿Por qué?
Yo vengo de Marruecos, país en el que –como aquí– las nanas no comen en la misma mesa con la familia porque hay una relación jerárquica, todo el mundo lo entiende así. Y lo que sucede con Francia es que es una sociedad mucho más igualitaria… Ellos –la pareja, Paul y Myriam– son de izquierda y consideran que deben tratar de manera igualitaria a Louise, pero no lo logran porque hay una relación jerárquica.

Es curioso que una mujer que busca su liberación, como Myriam, inserte a otra mujer en el espacio del que quiere salir. Una poeta feminista del Perú, Victoria Guerrero, ha dicho: “Ser feminista es maravilloso en la teoría, pero en la práctica somos muy contradictorias”. ¿Qué opina usted?
Justamente eso es lo que yo también digo en mi libro. Una puede tener sus ideales, tratar de llevar una vida con mucho cuidado, con mucha apertura, pero cuando queremos ponerlo en práctica nos damos cuenta de que no es fácil lograrlo.

¿Por qué no es fácil?
Siempre estamos enfrentándonos a otros seres humanos. Toda la parte teórica que podemos tener choca cuando tenemos delante a un ser humano... Cuando nos encontramos con un extranjero, por ejemplo, chocamos a pesar de que no queremos… Es así porque somos humanos.

Los niños de la familia, Mila y Adam, se llevan muy bien con Louise desde el inicio. Siempre se piensa en los niños como en la esperanza de la humanidad, los que miran todo con ojos diáfanos, inocentes.  Sin embargo, mientras avanza la historia, la relación se oscurece, se vuelve violenta. ¿Qué nos ha querido decir con eso?
Quería contar justamente esta relación un poco rara que tienen los niños con su nana. Por un lado, están bastante apegados a ella, pero por otro lado también hay una especie de rechazo. A pesar de que son niños, ellos también tienen una relación jerárquica con sus nanas, porque ellas son contratadas por sus padres. Quieren darles órdenes. Eso me parece muy extraño y quise explotarlo en este libro.

Es curioso que Louise mantenga en orden una casa ajena, mientras la suya prácticamente se cae a pedazos…
Para escribir la Canción dulce volví a leer muchos libros que tenían a nanas, a empleados domésticos, como “Las criadas” de Jean Genet. He vuelto a leer libros de Georges Simenon, quien también hablaba de esos temas.

¿Por qué escribe, Leila?
Escribo para vengarme de toda la gente que no me gusta… porque soy mala. Mucha gente no me gusta. Es mi manera de luchar. En Canción dulce me vengo de todas las personas a las que no les gustan las nanas o que creen que su trabajo es fácil, de toda la gente que piensa que está mal que las madres trabajen. Escribo todos los días, sin rituales pero lo hago todos los días.

¿Qué piensa de los premios literarios?
Pienso cosas positivas de ellos cuando me los dan.

Slimani ha sido reportera y dice que el periodismo le enseñó a observar. Conoce a César Vallejo, especialmente sus textos sobre París. Este año publicó Adèle, un thriller de adicción sexual. Imperdible.

Comentarios

Fue un placer estar en el conversatorio de Leila en el Hay Festival! Una mujer contemporánea, lúcida con mucho por decir. Espero encontrar sus libros en Lima, en Arequipa no los vendían.

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