Recuerden, recuerden el 14 de noviembre... | "V de Venganza"

La máscara de V es símbolo de revolución y protesta.

“No es el pueblo el que debe temerle a su gobierno. Es el gobierno el que debe temerle al pueblo.”

Solo pude realmente sentir esta frase en el instante en que se transmitió en vivo que Manuel Merino, acorralado por las protestas y el rechazo social de los peruanos, estaba renunciando a la presidencia.

Estuvo en mi mente cuando los ministros empezaron a caer uno a uno, huyendo atemorizados por el desastre que se había causado y buscando librarse de afrontar la responsabilidad. También la tuve presente cuando vi un océano pacifico de marchas a lo largo y ancho del país. Pero jamás imaginé que el verbo se haría carne y Merino se volvería historia.

Porque todo eso es algo que solo ves en las películas, y añoras que nunca te suceda a ti. O que, por lo menos, si te sucede, tenga el mismo desenlace satisfactorio que fabricaron en este relato de ficción. En la realidad, para que haya un cambio, una persona se tiene que animar, dar un paso al frente y encontrar a otros que estén dispuestos a animarse con él. Y eso mis, queridos amigos, tengo el orgullo de decir que fue lo que nos pasó en Perú.


"V de Vendetta" es una novela gráfica escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloyd. 

V de Vendetta es la historia de un pueblo subestimado por su gobierno. Un pueblo que después de una pandemia, una crisis económica y política y una gran división social decide perder el miedo y reclamar justicia bajo sus propias manos. Pero también es la historia que más de uno de nosotros puede contar, empezando por los acontecimientos del 15 de marzo de este año, día en que, el aquel entonces presidente del Perú, Martín Vizcarra, decide decretar una cuarentena total en todo el país para combatir el virus proveniente del continente asiático que se había alojado ya una semana en nuestro territorio.

EL ORIGEN DEL ORÁCULO
El aclamado escritor británico Alan Moore publicó en 1982 el primer volumen de lo que sería una novela gráfica distópica titulada V de Vendetta. Esta relata los sucesos llevados a cabo en una Gran Bretaña liderada por un gobierno fascista, y tiene como protagónico al personaje de V, un anarquista enemigo del sistema que planea una revolución. 

Dos décadas más tarde, las hermanas Wachowski adaptaron la historia a un guión cinematográfico partiendo de un evento histórico conocido como La Conspiración de la Pólvora. Este fue un plan ideado por un grupo de católicos ingleses para destruir el Parlamento. Buscaban provocar un caos tal para que se instaurara un régimen partidario de los católicos y así acabar con las persecuciones religiosas del rey Jacobo 1. El plan fracasó descubierto in fraganti, pero es conmemorado cada 5 de noviembre en Inglaterra.


La máscara de V está inspirada en Guy Fawkes, miembro de la Conspiración de la Pólvora, y es símbolo de revolución y protesta.  

RECUERDEN, RECUERDEN EL 5 DE...
Y de esa forma arranca la historia. Es tarde y hay toque de queda, pero Evey Hammond, una mujer que trabaja para un canal gubernamental de televisión, está en las calles y es detenida por unos policías que pretenden ultrajarla. Es en esa situación es que conoce a V, quien la salva y se la lleva a presenciar la destrucción de un edificio para posteriormente apropiarse de una cadena televisiva y adjudicarse la autoría del atentado. Adicionalmente suelta otro anuncio: el próximo año, un 5 de noviembre, destruirá el Parlamento Nacional y toda la población está invitada a acompañarlo

El mensaje de V llega a un país dañado y golpeado por la crisis que no había encontrado hace mucho tiempo una razón para alzar su voz. Y esa fue la clave del principio del fin: empiezan los asesinatos, V elimina uno a uno a los funcionarios más importantes del gobierno. Mientras, los medios gubernamentales manipulan material para hacer parecer que el terrorista ya fue eliminado y así retener a las masas de manifestarse.


John Hurt interpreta al tirano de esta distopía. En imagen, en una videollamada con su gabinete. 

Evey, hasta entonces refugiada en casa de V, se acobarda y escapa. Le pide a un colega del trabajo que la aloje en su casa. Este se trata de Gordon Deitrich, un famoso conductor de televisión. Una noche su programa hace una sátira del canciller usando un actor para representarlo y ridiculizar su imagen. Justo en ese momento la policía irrumpe en su casa para torturarlo y llevárselo detenido. 

Cuando Manuel Merino asume la presidencia para representar los intereses políticos de algunos partidarios golpistas del congreso, los ciudadanos repudiaron dicha decisión y se manifestaron a través de redes y en las calles. Hubo censura en los medios, rastreo de publicaciones e incluso una detención policial a una pareja dueña de una imprenta que emitía carteles gratuitos para las marchas. 

Lo más inaudito fue que los medios manipularon la información a su conveniencia. Ofrecieron a sus audiencias una falsa percepción que perjudicaba a los manifestantes y la naturaleza de las protestas, en su mayoría pacíficas. Sentimos cultivándose un régimen dictatorial en la punta de nuestras narices.


V vive en un bunker decorado como si fuese un museo. Es un gran admirador del arte y la belleza. 

UNA CONSPIRACIÓN VEROSÍMIL
Eric Finch, el policía encargado del caso de V, recibe una llamada anónima que lo cita a un callejón en la ciudad. Ahí se encuentra con lo que aparenta ser un mendigo, el cual le cuenta una perturbadora historia: veinte años atrás, el gobierno actual desarrolló el virus que acabó con la mayor parte de la población para poder ser los primeros en distribuir la cura, lucrar con ella, aprovecharse del miedo de la gente y ganar su confianza para llegar al poder. Recordándonos a las especulaciones que surgían sobre el Covid, a principios del año (el virus que ya ha cobrado más de 1 millón de vidas y que que el gobierno Chino desarrolló un prototipo de vacuna sospechosamente rápido), la historia sigue hasta que, atando cabos, nos percatamos de que V es nada más que uno de los experimentos humanos para la creación del virus.

LA V EN JUSTICIA
El gobierno es el terrorista de su propia gente. Todo fue planeado por el partido y la muerte de miles solo fue un pequeño precio a pagar por el poder, una de las víctimas del virus siendo incluso el hermano de Evey, y más tarde, sus padres al oponerse al régimen. En este punto todos tienen un motivo para reclamar justicia. 

Se acerca el 5 día de noviembre y nadie ha olvidado la promesa de V. A todos los hogares de pronto les llega un paquete con el disfraz y la máscara de Guy Fawkes. El caos se desata, tal como V lo ha planeado. En una calle, a plena luz del día, una niña que usaba el disfraz es asesinada por la policía. Este hecho no hace más que disparar más rápidamente la rebelión, provocando que las fuerzas armadas retengan la situación mediante la violencia. 

No hay nada que perder, es un todo o nada en una lucha que se remonta a años de los eventos más desafortunados, todos relacionados. Un rencor esperando por colisionar. Lo cierto es que se podría haber prevenido, sin embargo, como ya mencioné, esta es la historia de un pueblo subestimado, pero no por mucho. 

LA IMPORTANCIA DE SER ANÓNIMO
Cuando los boomers veían por la tele lo rápido que se habían organizado las protestas ya especulaban que marchas de esa magnitud solo podían ser obra de algo más grande y peligroso: “Yo creo que el Movadef está detrás de todo esto”, decían algunos. No concebían que una coordinación de ese calibre podría haberse dado de otro modo. Lo cierto es que detrás de cada usuario y cada hashtag había un vocero de la democracia. 

Quizás esa es la manera más efectiva de reclamar justicia: en el anonimato. Quizás por eso V usa disfraz y una máscara de Guy Fawkes. El personaje es un fanático de la historia del "El Conde de Montecristo" en la cual, el protagonista Edmundo Dantes, traicionado por sus propios amigos, consigue vengarse de ellos uno a uno adoptando distintos personajes para ocultar su identidad. Por fortuna, en tiempos actuales involucrarse y poner nuestro grano de arena desde nuestros usuarios de internet sirvió, no solo para volvernos voceros de información relevante, que la prensa oficial evadió descaradamente, sino para proteger a nuestra marcha pacífica por un país mejor. 

Es difícil darle rostro a una revolución, porque entonces eso significa que el precio que se pagó fue demasiado alto: el 5 de noviembre de Guy Fawkes, el 14 de noviembre de Inti y Jack… Las caras de nuestros héroes victoriosos muchas no las conocemos. Algunos que estuvieron en primera fila, los desactivadores de bombas, las brigadas de rescate, ciudadanos comunes. El reconocimiento les podría salir muy caro ya que, al final, todos fuimos cómplices en contra del poder. Pero es entonces cuando sabemos que lo nuestro es más que un acto de venganza. Porque no buscamos ni queremos un reconocimiento. Esta vez nos conformamos con obtener justicia. 

V de Vendetta (2006) está disponible en Netflix.

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