Allinta Yachay, de Alberto Quintanilla
Pocos pintores como el cuzqueño Alberto Quintanilla han sabido captar con extraordinaria agudeza la realidad y mezclarla con la ficción en una unidad conceptual que explota por los contrastes de cálidos y fríos. Sus obras representan su mundo poblado de seres extraños que hipnotizan, con los recuerdos de su niñez, con las impresiones que le dejaron la visión del campo, los campesinos y sus costumbres.
Quintanilla ha sabido construir una obra que sin dejar la sencillez del artesano, el candor del campesino, se ha impuesto en el mundo del arte por su maestría.

