El espectáculo propone un recorrido a través de 300 años de prácticas musicales en la Catedral de Lima. La puesta en escena, pensada para un público familiar, es divertida y didáctica, y se centra en los personajes de los "seises", aquellos niños cantores que eran los encargados de acompañar con sus voces blancas los cantos litúrgicos y las solemnidades religiosas en la Catedral. En cuanto a lo musical, incluye interpretaciones de famosas obras corales de compositores peruanos y europeos, como Tomás Luis de Victoria, Giovanni Battista Pergolesi y José de Orejón y Aparicio.