La hija de Marcial
Juana nunca conoció a su padre Marcial, era muy niña cuando desapareció. Veinte años después, Marcial es encontrado enterrado en el patio de un colegio olvidado, en la comunidad andina de Cruzpata. Para darle una cristiana sepultura se tiene que realizar un proceso de exhumación. Pero a medida que pasan los días, mientras espera que se ejecute la exhumación, Juana va cayendo en la cuenta de que este desentierro está removiendo rencores pasados que tienen que ver directamente con su padre.

