Ayer, como hoy, los hombres sufren, padecen, rezan y no encuentran mejoras. Los dioses, en cambio, poseen la luz, el fuego y lo guardan celosamente. Prometeo, mitad dios, mitad hombre, sabe del sufrimiento de la humanidad. Baja del Olimpo, vive con los hombres, trabaja con ellos y conmovido les ofrece la esperanza de una vida mejor. Entonces roba el fuego de los dioses del Olimpo para alumbrar las tinieblas del mundo. Zeus, enfurecido, envía a Cratos y Bia a capturarlo y lo condena, amarrándolo a una roca, de por vida. ¿Qué será del destino de Prometeo a partir de entonces?