Sascha
Sascha no se siente a gusto en su piel. De alguna manera, nota que es homosexual, pero el hecho de que otras personas hablen abiertamente y acepten su homosexualidad sin problemas (incluso hasta el Ministro de Exteriores alemán y el alcalde de Berlín) no le supone gran ayuda al adolescente procedente de una familia montenegrina residente en Colonia. Además, no es ningún secreto que la familia de Sascha preferiría que a los homosexuales se les colgara de una farola en la calle.

