Digamos que eres unx muchachx
La adolescencia no es otra cosa que ebullición, la lucha constante de un cuerpo que se dilata y perfora las calles, que busca desesperadamente su identidad: ilusión y fracaso. Porque en algún momento la inocencia se pierde. Y lo que queda es algo nuevo, desconocido, un universo ajeno que hay que gobernar con urgencia. Un adolescente es, ante todo, movimiento.

