
La adolescencia no es otra cosa que ebullición, la lucha constante de un cuerpo que se dilata y perfora las calles, que busca desesperadamente su identidad: ilusión y fracaso. Porque en algún momento la inocencia se pierde. Y lo que queda es algo nuevo, desconocido, un universo ajeno que hay que gobernar con urgencia. Un adolescente es, ante todo, movimiento.
El mismo movimiento que demuestran, plano a plano, los personajes de esta selección de películas: caminantes nocturnos de Lima, skaters monocromáticos, histriónicos alucinados, testigos de un volcán en erupción, viajeros en tierras áridas y géneros que se cuestionan. La suma de todos ellos plantea un barrido del imaginario adolescente en América, representado por un verso alterado de Luis Hernández que es, dentro de la tradición literaria peruana, quizá nuestro poeta más adolescente.
Un canto entonces a esta etapa en la vida desde la mirada de (algunos no tan) jóvenes directores, muchos de ellos latinoamericanos, y que se vuelve, además, una declaración de principios de lo que significa Dulces Trópicos: un espacio para el (re)descubrimiento del cine que se hace de este lado del mundo, el intercambio de ideas y el encuentro cineclubista, una experiencia que vale la pena mantener vigente, a pesar de todo.
El ciclo va del 3 de mayo al 1 de junio. Ingreso libre.
PROGRAMACIÓN
Martes 3 de mayo, 7:30 pm
Día de la ceniza, de Daniel Romero (Ecuador, 2015) [corto]
Microbús, de Alejandro Small (Perú, 2014)
Miércoles 11 de mayo, 7:30 pm
Saute ma ville, de Chantal Akerman (Bélgica, 1968) [corto]
Como un avión estrellado, de Ezequiel Acuña (Argentina, 2005). Con la presencia del director.
Miércoles 18 de mayo, 7:30 pm
La jaula de oro, de Diego Quemada-Diez (México, 2013)
Miércoles 25 de mayo, 7:30 pm
Alén, de Natalia Imery (Colombia, 2014) [corto]
The Wolfpack, de Crystal Moselle (EE.UU., 2015)
Miércoles 1 de junio, 7:30 pm
P3ND3JO5, de Raúl Perrone (Argentina, 2013)

