
Las políticas del Concilio de Trento (1545-1563) y la incertidumbre provocada por los distintos cambios que se venían dando a nivel social durante el siglo XVII fomentaron en las poblaciones coloniales una cultura devocional sin precedentes. Este será el tema de la siguiente conferencia denominada La religiosidad en Lima Colonial y la cultura de piedad que estará a cargo del historiador Daniel Guzmán.
En este contexto de emergencia de la cultura de piedad, desarrollado especialmente en los espacios urbanos, muchos individuos emprendieron vidas de contemplación con el fin de establecer una comunicación directa con Dios a través de las penitencias y ejercicios espirituales que buscaban exaltar lo inmaterial mediante el desprecio de lo físico.
Además, el interceder por la redención de los pecados de la sociedad fue algo apreciado por la comunidad de Lima lo cual generó una fuerte afinidad por sus figuras piadosas, muestra de ello es que entre 1600 a 1631 convivieron 11 personas que la población veía como santos, más allá de las consideraciones oficiales o directivas de la iglesia.

