
Una de los diversos elementos que rodean el ámbito de significado de las máscaras es la temporalidad. La máscara está vinculada necesariamente al tiempo. Más aun, las máscaras están vinculadas a los diversos tiempos constitutivos de la vida de sus productores. Así, estos objetos refieren a tiempos que se dinamizan en el acto vivo de la manifestación: un ritual, una danza, un momento colectivo; y en el que conviven y se yuxtaponen toda clase de representaciones y aparentes dualidades: hombres-animales, universo-mundo terrenal, mujer-hombre, entre otros.
La artista colombiana Gleo parece proceder a partir de esta noción. Sus imágenes hablan de una temporalidad, pero referida a un momento específico: el de la niñez, casi siempre cercada por el elemento animal, acaso la referencia más inmediata y efectiva que tenemos para acercarnos a la fantasía. Y aunque la dualidad está presente, las imágenes buscan expresar la espontaneidad de esta etapa y la convivencia de diversos elementos, como una forma específica vital: por ejemplo, el agua y el fuego, la sombra y la luz, lo animal y lo divino. Una dialéctica presente en las escenas de niñas que sonríen con los rostros gobernados por la naturaleza, mujeres en la infancia explorando su entorno, portadoras de fuego; como si el resultado fuera necesariamente, la supresión de los límites, la afirmación de la oposición como parte de nuestra supervivencia, que es al fin y al cabo, una afirmación en el tiempo.
Descendere, de Gleo, se puede visitar hasta el 2 de octubre, de lunes a viernes de 2 a 8 pm, y los sábados de 11 am a 6 pm. Ingreso libre.





