PFM | 20.10.2026

Escrito por PFM
Informe para una academia, de Franz Kafka, es un monólogo interpretado por Bruno Odar y dirigido por Lucho Tuesta. Escrita hace más de cien años, sigue siendo tan vigente que el horror y el desprecio hacia el otro parecen repetirse en un bucle que solo cambia de matices.
Con una sátira afilada y humor negro, Pedro el Rojo presenta ante una academia el informe de su transformación. Fue capturado por una expedición extranjera en la Costa de Oro, en África, y trasladado como si fuera un animal más de la fauna silvestre. Durante meses permaneció en una estrecha jaula, obligado a permanecer en cuclillas mientras el barco lo llevaba hacia el mundo de los llamados «civilizados».
Pero Pedro el Rojo no se limita a contar su historia. Su relato es el de alguien que, para encontrar una salida a su encierro, tuvo que aprender a comportarse como sus captores.
Mientras observas, la obra te interpela porque tú también formas parte de esa academia. Y, viendo el mundo como está, donde cada scroll nos enfrenta a una desgracia, una injusticia o un abuso, cabe preguntarse: ¿hemos dejado de ser primates? Aunque quizá compararnos con ellos sea injusto, porque no necesitan construir sistemas de dominación ni justificar intelectualmente el desprecio hacia sus semejantes.
¿Qué representa el otro para mí? ¿Un animal o un igual? Y ¿quién soy yo a los ojos del otro?
¿Cómo vemos a quienes consideramos diferentes? ¿En qué categoría los colocamos? ¿Son meros instrumentos de los que podemos disponer o reconocemos en ellos a alguien que, como nosotros, posee un ánima y un intelecto?
El espejo materializa y refleja. Pero ¿qué ocurre cuando la imagen que tenemos de nosotros mismos no coincide con la que el otro nos devuelve?
Algún iluminado dirá que lo importante no es cómo nos ve el otro, sino cómo nos vemos a nosotros mismos. Y tendría razón, hasta que ese otro ostenta más poder, más fuerza. Entonces su mirada sí importa, porque puede determinar si terminas sometido a su voluntad.
¿De qué sirve saber quién eres si el otro tiene el poder de decidir cuánto vale tu vida?
¿Qué significa ser palestino en Gaza en este momento? ¿Quién determina que una vida vale más que otra? ¿Quién merece ser protegido y quién puede ser sacrificado? Y no es el único caso. Basta mirar alrededor para reconocer las muchas formas en que clasificamos a los demás y justificamos un trato desigual.
Esto es Kafka. No porque nos ofrezca respuestas, sino porque nos obliga a mirar aquello que preferiríamos no ver.
El relato apareció por primera vez en 1917 en la revista Der Jude. Casi ciento diez años después, Pedro el Rojo sigue buscando una salida. Una salida.
Y al terminar, la pregunta permanece: ¿qué significa ser humano? ¿Quién tiene derecho a definirlo? ¿Y cuánto de nosotros estamos dispuestos a sacrificar para que el otro nos reconozca como sus iguales?


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