
Este amor no es de besos, así sean representativos. Huimos de lo representativo, de la etiqueta, de lo clásico. No porque nos disguste, sino porque lo que no se considera es parte de nosotros mismos. Vemos este amor como nuestro reflejo, dentro de nuestro interior. Del poder y no obtener. Hay algo en estas historias que se asemejan, pero que no encajan, porque desde el inicio están destinadas a no tener un final feliz. Es su duración efímera o convulsa lo que las hace grandes, las que las hacen necesarias inclusive para aprender a vivir.
Este drama no es griego, es francés. Es práctico, es resolutivo y por eso, dentro de su visceralidad, muestra al personaje principal como un ser que termina repeliendo al que ama, porque en el fondo se repele a sí mismo. Repele a su semejante, a su igual. No es un juego, porque nadie tiene las reglas definidas. Nadie tiene conciencia que entramos en el. Ni estando locos, ni siendo un burro, ni matándonos por amor. Solo llegamos a sentir que somos parte del juego cuando sentimos el riesgo en el que estamos inmersos por vivir esa sola experiencia que nos hace experimentar la vida misma.
La vida es amar y es por eso que el amor no debe ser tomado como un juego.
El ciclo de cine El amor francés no es un juego va todos los martes del mes de mayo 2017, a las 7:15 pm. Ingreso libre (mostrar DNI).
PROGRAMACIÓN
Martes 2 - La mujer de al lado, de François Truffaut (1981, 106’)
Martes 9 - La regla del juego, de Jean Renoir (1939, 110’)
Martes 16 - Al azar de Baltasar, de Robert Bresson (1966, 95’)
Martes 23 - Las noches de la luna llena, de Erich Rhomer (1984, 100’)
Martes 30 - Pierrot le fou, de Jean-Luc Godard (1965, 110’)

