Marco Yanayaco Evangelista | 07.10.2026

Escrito por Marco Yanayaco
La banda chilena Estoy Bien ha publicado su más reciente disco, “A la distancia”, y, ante una avalancha de estrenos, me es imposible no darme un momento para comentarlo. Aunque su sonido beba mucho de los mares del pop punk californiano o de bandas de antaño de los 2000, sus canciones no resultan vacías ni repetitivas, sino que, por el contrario, encuentran un punto revitalizante. He tenido mis reparos con su primer disco, “Apoyo emocional”, ya que se me hacía por momentos largo y con algo de relleno que hacía que perdiera el interés en seguir. Pero ahora esos problemas encuentran una solución en este segundo trabajo de estudio.
No miento al decir que la banda toma mucho del pop punk, pero en estas canciones hay un centro direccionado al hardcore e incluso ciertos tintes de grunge que me resultan curiosos. Aquí, una pequeña apreciación de lo que han sido estas canciones.
“El vacío” abre el disco dejándome desencajado porque no esperaba toparme con un riff que llevara la fiereza del grunge. Recuerda mucho a lo mejor de Alice in Chains o Soundgarden, donde las guitarras suenan pesadas y reventadas; sin embargo, no pierde nada de armonía. Mientras, la voz contrasta con esa extraña sensibilidad agresiva. Esta amalgama se trabaja hasta resultar en un equilibrio perfecto. Un comienzo demoledor desde el primer segundo.
En “El desorden” pasa algo extraño, y es que la voz y la melodía suenan monótonas durante el principio. Lo mejor llega en los coros, cuando los tonos bajan de lo explosivo para ser más intensos y oscuros, lo que genera un ambiente denso, pero íntimo. Incluso llegando al final, con ese pequeño solo susurrado, puede sentirse algo más nítido lo que intenta establecerse con esta canción. Recupera el rumbo en el proceso con éxito.

“Carta” y “Volver a empezar” me parecen temas hermanos que comparten la misma debilidad: temas con riffs acelerados, despreocupados y un bajo pronunciado. Pero, más allá de eso, no se alejan de las estructuras básicas ya conocidas y sin mucha sorpresa. No decepcionan, pues siguen siendo temas disfrutables que oscilan entre el pop punk y el hardcore, necesarios para animar al público a saltar, pero sin ir más lejos de esa propuesta.
Entrando al centro del disco está “Rubí y zafiro”, que, al igual que los anteriores, sigue un patrón común. Tiene fuerza y emoción, pero por momentos parece que se desborda y se pierde, lo que hace que se sienta repetitivo y cansado ya para el final.
Con “Día a día a día”, que tiene la particularidad de ser el tema más corto del disco, demuestra mucha actitud tanto en guitarra como en voz. Hay un juego de melodías ingenioso que propone algo distinto. Aunque en un inicio parecía seguir una fórmula, va separándose poco a poco y busca ser algo más. Sin embargo, no lo logra por completo, ya que tiene muy poco tiempo para desenvolverse.
Me parece curioso cómo hasta esta primera mitad las propuestas de canciones, salvo las del principio, resultan adormiladas o, en cierta manera, siguen un recetario de fórmulas ya conocidas. Pero es entonces que la banda retoma su propuesta inicial. “Tan real” se adentra en la furia que caracteriza a la banda y logra ser uno de los mejores temas del disco: la batería descontrolada, la guitarra incendiando el ambiente con riffs que alternan entre lo pesado y lo melódico, y la voz siguiendo una línea fuerte y marcada. Esta canción, en su ejecución clara y precisa, es la demostración de lo que Estoy Bien es capaz de hacer en sus momentos más coordinados y apasionados. En especial, en cómo trabajan la dinámica tan suelta y confiada entre ellos, porque, aunque cada integrante pareciera ir por su lado, logra de alguna manera ordenarse para llegar al clímax con los gritos y los coros armonizados. Una canción creativa y disfrutable, aun teniendo apenas dos minutos y medio de duración.
“Quebrada” empieza inmediatamente luego y el ritmo es lo que predomina en la canción gracias al bajo y la batería. No abusa de su intensidad; se da el tiempo para construir su propia cumbre emocional, bajando lentamente los tonos. La melodía es cambiante, lo que logra enganchar y sonar salvaje sin mucho esfuerzo.
“Sin miedo” es la única canción del disco que logra desmarcarse del resto sin desvincularse o quedar fuera de la propuesta. Se deja la fuerza para empezar lento y más callado, donde el juego de riffs es lo que destaca. No apunta a la velocidad, sino a la emoción y a ritmos fuera de lo común. Hay mucho más misterio en la atmósfera de la canción. El clímax no es explosivo, pero propone algo interesante.

La última sección abre con “Medianoche”. Pocas canciones te hacen volar por los aires como esta. La fuerza, los gritos, las bajadas y subidas que parecen nunca terminar te llevan por una ruta llena de adrenalina y emoción hasta explosionar. No encuentro mucho reparo en describirla como lo mejor del disco.
“Color de caramelo” mantiene la misma explosividad que “Medianoche”, solo que con cambios mucho más pronunciados y una alta dosis de fuerza, sin distraer ni romper con todo lo ya armado para el oyente durante la canción. El juego entre batería y guitarra embellece y le da color a la canción. Poco más que decir: es un tema emocionante y se sienta a la mesa junto a las mejores canciones de Estoy Bien.
“A pedazos” es el encargado de cerrar el disco, regresando al pop punk emocional, ligero, tranquilo, e incluso diría que tiene ciertos toques de math rock en el outro instrumental. Pero combina sonidos que dan todo rastro a final de una película. Es tan disfrutable y entretenido que los cuatro minutos que dura se pasan volando. Un final a la altura.
“A la distancia”, si bien tiene problemas en un inicio para arrancar, logra volver a escalar esa montaña complicada que es el hardcore y el pop punk, ya que, al ser géneros tan escuchados y conocidos, resulta difícil encontrar una ruta que sea atractiva y, a la vez, creativa. He ahí el gran trabajo de Estoy Bien. Además, el cambio más notorio que he encontrado es ese sonido feroz que en su trabajo anterior ya había propuesto, pero que esta vez logra ser el estándar de su propuesta.


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