Me complace presentarles a una banda que supo morir para renacer y que, gracias a su nuevo álbum, no solo ha logrado consolidarse, sino también destacar por su contenido y su enfoque y experimentación lleno de simbolismo, ruido y caos. Nos reunimos con Alexander Kent de Shearling para hablar sobre su álbum debut Motherfucker, I am Both: “Amen” and “Hallelujah”.
Que sea de noche y ronden los 20 °C no es bonito; pero estar así, sin haber cenado ni haber tomado nada, ya es delirio. Mientras me preparaba, luego de haber visto La sustancia por Discord (muy buena y grotesca, por cierto), tenía mucha hambre, igual que la protagonista. Eso me hizo pensar que, así como fue el final, yo también quería ver algo de show musical y debía llegar al Estampida Sónica.
Hay situaciones importantes que uno no puede dejar pasar, como ciertos cumpleaños, festividades o tradiciones que quedan para la posteridad.
Cuando me enteré de que Geordie Greep venía a Perú fue algo que me tomó por sorpresa, pues yo ya había conseguido boletos para ir a verlo a Argentina. Aun así, no me importó volver a verlo aquí una segunda vez, porque no hay mejor concierto que el que se toca en “casa”.
Entre los álbumes de bandas nacionales más esperados del año, Souvenir finalmente se ha concretado. ¿Qué es lo que trae consigo? Cabe mencionar que algunos de sus integrantes provienen de un proyecto anterior llamado Parahelio, donde primaba lo instrumental. Sin embargo, con Sueño Púrpura lo que se busca es incrustarse entre el noise, shoegaze, post-rock, krautrock e incluso, por momentos, el jazz.
En esta oportunidad conversamos con Las ratapunks, banda de punk proveniente de Cajamarca cuyas integrantes son Anabel (voz), Marian (bajo), Kiara (guitarra) y Miko (batería) antes de su presentación este 10 de diciembre abriendo a Destroboys (EE.UU.) en Vichama conciertos.
1. ¿Cuáles han sido esas bandas que han dejado huella en ustedes y motivaron el germen de Las Ratapunks?
Siempre se aplauden las iniciativas que buscan demostrar que en este país se sigue haciendo música, o, llevándolo a un terreno más confrontacional, cerrarles la boca a quienes dicen que en el Perú ya nadie hace música o que la música murió hace mucho. Esa es una respuesta muy propia de generaciones mayores, donde el discurso parece pasarse de mano en mano, despreciando lo nuevo que se está gestando.
Cataratas en Siberia llegó a mi radar de manera inesperada, cuando recién empezaba a ir a eventos en los que las bandas ya iban consolidando a sus públicos y fanaticadas; sin embargo, eso no impedía que hubiera recomendaciones ni un buen trato hacia otros artistas o proyectos.