Uno de los motivos por los cuales el psicoanalista de la Escuela de Frankfurt, Erich Fromm, se animó a escribir su célebre ensayo El arte de amar, radicó en una observación sobre la sociedad de su época respecto de la cual, a pesar de la importancia que se le daba y de lo mucho que se hablaba, poco se había discutido seriamente acerca de la naturaleza del amor, lo cual nos remite al título de uno de los cuentarios más famosos de Carver, De qué hablamos cuando hablamos de amor.
El Cachorro está sobre el escenario, parece no mirar hacia ningún lado. En el suelo, un fanzine se ha caído del bolsillo de un borracho sudado luego del pogo de Atómica. El Wicho intenta arreglar el micrófono que se cae; acaso recuerda los ochentas, las guitarras prestadas, las batidas de los tombos en los conciertos. El micrófono parece sostenerse ahora sí, y agradece a Cementerio Club y Voz Propia, que también han tocado antes de ellos.
Alguna vez Almodóvar mencionó que intentó hacer una película sin la presencia de putas o drogas en sus historias, pero estas siempre terminaban apareciendo, imponiéndosele. Algo así creo que podríamos decir sobre la relación de la literatura peruana y el realismo urbano, acaso sucio, acaso lumpen, según preferencias o caprichos de la nomenclatura.
Desde la emoción lectora y la memoria crítica, un lector se despide del autor que marcó su formación, acompañó su vida y dejó una obra atravesada por la rebeldía, la contradicción y la pasión literaria.
Escrito por Martín Carrasco
Ha muerto Vargas Llosa, el último sobreviviente de esa generación que acercó las historias de nuestro continente hacia territorios e idiomas que pocas veces nuestra literatura había alcanzado hasta entonces.
La última vez que fui a concierto de esa naturaleza fue hace dos años, en Quilca. Esa tarde se presentaron varias bandas en protesta contra el gobierno de Dina y el grupo por el que fui era Eutanasia. El jirón había sido tomado por guitarras eléctricas, un parlante que sonaba hasta el culo y protegido inútilmente por uno de los organizadores que con megáfono en mano pedía que “pogueen más lejos, conchatumadre”.
Hace algunos meses, en marzo del año pasado para ser más precisos, atormenté a mis alumnos con una pregunta sobre la cual debían reflexionar para un ensayo. ¿Puede el amor de uno solo alcanzar para una relación de dos?
El Juanito ha empezado a llenarse. Hace tan solo unos minutos una pareja de gringos eran de las pocas personas que se encontraban en el bar. Hoy juega Perú y nadie de los citados lo ha recordado. Carlos y Ana están por llegar.
España estaba en crisis, el sistema económico no era tan sólido como se pensaba y en Barranco no había ni una sola librería. A veces, la casualidad es una buena manera de comenzar un proyecto que involucre tantos afectos y cambios.
En el año 2017 se publicaron dos libros que son citados con frecuencia cuando se trata de hablar sobre el rock peruano, en particular sobre el subterráneo. Estos libros son Pank y revolución: 7 interpretaciones de la realidad subterránea, de Shane Greene y Desborde popular, de Fabiola Bazo.
Desde que salió Conversación en la Catedral, esa monumental novela de Vargas Llosa sobre la dictadura de Odría, el Perú ha quedado huérfano. Lamentablemente no de dictaduras, sino de nuevas novelas que le hablen a ella, que pretendan abrir un diálogo y sugerir un diagnóstico, por más pesimista que éste sea.