Preservar bajo urgencia

Difusión

Escrito por Karla Acosta

En una Amazonía que enfrenta la pérdida sostenida de bosques, conflictos territoriales, economías ilegales y violencia contra quienes defienden sus derechos, los problemas de información y protección institucional se suman a las dificultades materiales para conservar su patrimonio. La falta de infraestructura, de recursos y de protección institucional que deja expuesto al territorio es la misma que deja expuesta su memoria visual. En bibliotecas, parroquias y colecciones institucionales, el clima húmedo acelera la aparición de hongos, el desvanecimiento del color y la pérdida de estabilidad de los soportes magnéticos. Ese es el escenario en el que trabaja Río Abierto, un proyecto que rescata, conserva y difunde archivos audiovisuales sobre la Amazonía peruana conectando acervos. En uno de los fondos con los que trabaja, alrededor del 85% del material estaba comprometido por hongos. (Río Abierto, 2026)

El antropólogo Eduardo Kohn (2013) ha argumentado que el pensamiento en la Amazonía no separa naturaleza y cultura como categorías independientes. El bosque es un tejido de relaciones del que las imágenes, los relatos y los cuerpos también forman parte. La depredación y el abandono de la Amazonía son síntomas de una misma lógica extractiva, que primero necesitó imaginar el territorio como paisaje disponible y separado de los seres que lo habitan para poder, después, depredarlo. Esa lógica también atravesó a los archivos. Como señala la curadora y antropóloga brasileña Nutyelly Cena de Oliveira (2026), durante mucho tiempo el archivo fue concebido como un repositorio neutro del pasado colonial, cuando en realidad es una construcción política en la que el poder selecciona qué debe recordarse y qué debe olvidarse. Las imágenes que se conservan de la Amazonía son el resultado de quién tuvo una cámara, con qué finalidad y con qué mirada. Por eso el trabajo de Río Abierto reabre la discusión sobre las distintas imágenes que se han producido de la región.

El proyecto comenzó con una investigación sobre la existencia del cine amazónico en el Perú, que llevó a sus integrantes hacia acervos como la Biblioteca Amazónica de Iquitos, los archivos de Selvas Amazónicas y fondos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Tras casi tres años centrados en la preservación, en 2025 comenzó una nueva etapa, la de activar el archivo mediante exhibiciones, encuentros, investigaciones y talleres (Río Abierto, 2026).

Como ocurre con buena parte del trabajo cultural en el Perú, Río Abierto no cuenta con financiamiento permanente, y sus integrantes se incorporan a distintos proyectos según los fondos disponibles. Comentan que las condiciones latinoamericanas “obligan a trabajar bajo un estado de emergencia” (Río Abierto, 2026).

La filósofa Donna Haraway (2016) propone “quedarse con el problema”, que no es ni la huida hacia una esperanza que ignora el daño ni la parálisis frente al desastre, sino trabajar con la pérdida, sin esperar una resolución integral. En Río Abierto, esa postura se traduce en la prioridad de que el material pueda encontrarse con la gente (Río Abierto, 2026).

Recuperar una película implica también preguntarse en qué circunstancias fue hecha. El caso de Silvino Santos resulta especialmente revelador porque sus primeras imágenes de la Amazonía en soporte fílmico fueron realizadas en un contexto vinculado a empresarios caucheros de la época. Para el equipo, esto no significa descartarlas, sino contextualizarlas y evitar que su circulación reproduzca sin mediación las condiciones que dieron origen a esas imágenes (Río Abierto, 2026).

Esa preocupación está en el centro de Contracampo Amazónico, en esa propuesta curatorial Río Abierto puso en diálogo películas históricas de carácter turístico o asociado a actividades extractivas con producciones contemporáneas, activistas y ejercicios de apropiación audiovisual (Río Abierto, 2026). Oliveira (2026) sostiene que la curaduría, cuando se ejerce desde una mirada crítica, deja de ser solo organización de exposiciones y se vuelve un gesto político contracolonial, además de un archivo, un espacio de encuentro entre temporalidades.

En Iquitos, las proyecciones abrieron preguntas sobre la cultura viva, el desplazamiento y la posibilidad de que las películas llegaran a otras comunidades (Río Abierto, 2026). Frente a ello, Oliveira (2026) recoge la noción de archivo-territorio, que designa archivos comunitarios, abiertos y vivos, construidos por los propios habitantes. La pregunta que deja para la Amazonía peruana es qué archivos construyen ya las propias comunidades y cómo puede un archivo audiovisual como el de Río Abierto dialogar con ellos.

En 2027, Río Abierto prepara la segunda edición de su encuentro sobre archivo y memoria, que volverá a reunir en Lima e Iquitos a investigadores, programadores y espectadores en torno a ponencias, programación audiovisual y espacios de discusión (Río Abierto, 2026). Ese encuentro es una forma concreta de actuar sobre la urgencia, porque hace que las imágenes de la Amazonía circulen, se discutan y se disputen. Sostener esa circulación es también lo que Oliveira (2026), citando a Conceição Evaristo, entiende como un pacto de no olvidar. En este caso, ese pacto significa no reducir la Amazonía a paisaje ni a recurso, sino mantenerla visible en toda su complejidad, con sus conflictos, sus pueblos y sus imágenes todavía en disputa.

Notas de página:

Haraway, Donna J. (2016). Staying with the Trouble: Making Kin in the Chthulucene. Durham, NC: Duke University Press. 312 pp.

Kohn, Eduardo (2013). How Forests Think: Toward an Anthropology Beyond the Human. Berkeley: University of California Press. 288 pp.

Oliveira, Nutyelly Cena de (2026). “Nas encruzilhadas curatoriais: suturar memórias, fabular arquivos”. Projeto Afro, artículo en línea, 22 de septiembre. https://projetoafro.com/editorial/artigo/nas-encruzilhadas-curatoriais-s...

Río Abierto (2026). Entrevista realizada para este artículo. Lima. Transcripción inédita.

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