Redacción | 23.01.2026

Hay obras que no se miran de frente. Se rodean. Se caminan. Fardo, la instalación de la artista peruana Andrea Canepa que desde el 13 de enero cubrre el Palacio de Cristal del Parque del Retiro durante todo el 2026, propone precisamente eso: una experiencia donde el sentido aparece en el desplazamiento, en el rodeo, en el tiempo que cada cuerpo decide invertir para mirar.
Mientras el edificio atraviesa un proceso de restauración, Canepa transforma esa pausa arquitectónica en un gesto simbólico potente. La lona que envuelve el Palacio no es solo una cubierta funcional, sino una piel cargada de memoria. Su punto de partida son los ritos funerarios precolombinos de la cultura Paracas, donde los cuerpos eran envueltos en sucesivas capas textiles hasta formar un fardo. No como ocultamiento definitivo, sino como una forma de relación con la muerte, el tiempo y lo sagrado.
En Fardo, esas capas se despliegan y se repliegan a medida que el visitante camina alrededor del edificio. La lona —diseñada como un mosaico de telas, algunas con motivos que remiten a lo prehispánico y otras de colores planos— funciona como una secuencia visual. Cada panel es un fotograma. El recorrido completo se convierte en un bucle: el fardo se abre, se fragmenta, pero nunca termina de revelar del todo. Al final, vuelve a cerrarse.
Canepa lo explica con claridad: empezamos con el fardo atado, luego las capas se desprenden, aparecen vendajes que tampoco dejan ver, y finalmente el ciclo se reinicia. No hay revelación total. Y ahí está uno de los núcleos más interesantes de la obra: la tensión entre la transparencia del Palacio de Cristal —símbolo de la obsesión occidental por verlo y conocerlo todo— y una forma de mirar que exige tiempo, paciencia y aceptación del misterio.

Manuel Segade, director del Reina Sofia, y Andrea Canepa
El proceso material refuerza esa idea. Las telas fueron primero pintadas al óleo y luego fotografiadas. Pintura hecha de capas, de tiempos superpuestos, de acumulación. Como los fardos. Como la memoria. Como la historia misma. En Fardo, el tiempo no avanza en línea recta: se pliega.
No es casual que esta obra dialogue con una investigación que Canepa viene desarrollando desde hace años, y que tuvo un momento clave en As we dwell in the fold (2023), exposición presentada en el MSU Broad Museum de Michigan. Su práctica —siempre situada en el cruce entre arte, antropología, historia y sociología— vuelve una y otra vez a pensar cómo los símbolos, las formas y los textiles tejen comunidad, construyen imaginarios y sostienen vínculos.
Para la realización de la lona se ha utilizado tecnología de impresión de gran formato HP Latex, una solución que no solo garantiza una alta calidad visual, sino que dialoga con una producción más consciente. Sus tintas a base de agua eliminan olores y contaminantes peligrosos del aire, mientras que la durabilidad y resistencia del material aseguran que los colores se mantengan vibrantes y nítidos a lo largo del tiempo, incluso frente a condiciones ambientales adversas. La dimensión técnica, lejos de ser un detalle menor, acompaña la vocación de permanencia y cuidado que atraviesa toda la obra.
Como ha señalado Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía, el trabajo de Canepa se mueve en ese umbral fascinante entre el arte útil y el gesto formal, entre el diseño y la experiencia social. Fardo no es una obra que se impone: acompaña. No busca imponerse al espacio, sino dialogar con él, cubrirlo, protegerlo, transformarlo temporalmente.
Que una artista peruana active estas preguntas en uno de los espacios más emblemáticos de Madrid no es un dato menor. Fardo no solo cubre un edificio en restauración; envuelve una historia, una forma de mirar América Latina y una manera distinta de entender el tiempo, el cuerpo y la materia.
A veces, mirar también es aceptar que no todo tiene que revelarse.



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