Redacción | 23.01.2026

Este 29 de enero se estrena en salas La Exorcista, una película de horror que se adentra en el terreno de la posesión demoníaca desde una perspectiva oscura, contenida y profundamente inquietante. Lejos del terror inmediato, el filme propone una experiencia que se construye desde la tensión sostenida, la sugestión y el deterioro emocional de sus personajes.
La historia sigue a una joven que comienza a manifestar signos de una posesión cada vez más violenta y desconcertante. Ni la medicina tradicional ni los supuestos especialistas en exorcismos logran frenar una presencia que parece apoderarse por completo de su cuerpo y su mente. Conforme la situación se vuelve insostenible, la frontera entre lo racional y lo sobrenatural se diluye, arrastrando a quienes la rodean a una espiral de miedo y desesperación.
Uno de los elementos más singulares de La Exorcista es la aparición de una monja que decide intervenir cuando todos los métodos convencionales han fracasado. El exorcismo llevado a cabo por una mujer consagrada —una figura poco habitual dentro del cine de terror— introduce una dimensión novedosa al relato. Aunque históricamente estos rituales han sido atribuidos a sacerdotes u obispos, en los últimos años la Iglesia Católica ha comenzado a formar a monjas ante el aumento de supuestos casos de posesión, un contexto real que la película incorpora para reforzar su verosimilitud.
En lugar de recurrir al sobresalto fácil, La Exorcista apuesta por una atmósfera opresiva y un ritmo pausado que permite que el horror se infiltre de manera progresiva. El miedo se construye desde la sugestión, el desgaste psicológico y una amenaza constante que nunca termina de revelarse del todo, generando una incomodidad persistente en el espectador.
Con una propuesta tensa y oscura, la película se perfila como una de las apuestas de terror más inquietantes de la temporada, dirigida a quienes buscan una experiencia intensa, perturbadora y sostenida más allá del susto inmediato.



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