Crónica de un enjambre sonoro en Estampida Sónica

Foto de Hector Llaullipoma

Escrito por Marco Yanayaco

Que sea de noche y ronden los 20 °C no es bonito; pero estar así, sin haber cenado ni haber tomado nada, ya es delirio. Mientras me preparaba, luego de haber visto La sustancia por Discord (muy buena y grotesca, por cierto), tenía mucha hambre, igual que la protagonista. Eso me hizo pensar que, así como fue el final, yo también quería ver algo de show musical y debía llegar al Estampida Sónica.

Salí rápidamente de mi casa para llegar a tiempo y tratar de no perderme ninguna banda (adelanto que no lo cumplí). Killa y Samir me esperaban. La verdad es que fue pura gracia mía demorarme tanto. El calor me vuelve lento: siento que, así como el body horror se deleita en las películas, todos los objetos se me pegan al cuerpo y no dan ganas de moverse ni un centímetro.

Como si mi piel fuera a despegarse en cualquier momento o a explotar, y mis vísceras fueran a salir volando. Pero nada de eso pasa fuera de mi imaginación, así que, mientras pienso en esto, ya me encuentro en el Metropolitano rumbo a Unión Central.


Lugares turísticos en Alemania

Mientras compro una hamburguesa en la esquina y bebo algo, me encuentro con Killa, con quien, casualmente, venimos vestidos de los mismos colores. Luego de caminar un buen rato, ya estamos listos para ver lo que la noche nos tiene preparado.

Tenía muchas ganas de escuchar a Parahelio después de tanto tiempo. Recuerdo haber escuchado “Surge, Evelia, surge” cuando los vi en Ruido y Magia hace dos años: quedé tan prendido que, sin pensarlo, compré el vinilo que estaban vendiendo en ese momento sobre la mesita de mercancías. Ahora que no quedan más copias, me parece que fue una de las mejores decisiones que tomé.

Ya dentro estaban Christian, Brenda y Jandy, a quienes saludé. Mi ritual, ante todo, es tratar de comprar algo de merch del evento; en esta ocasión conseguí el disco de Liquidarlo Celuloide, quienes también iban a tocar esa noche. Íbamos algo retrasados, así que lo mejor fue entrar.

Antes de eso, un amigo —Dylan, autoproclamado fan número uno de Candelabro— me escribió para decirme que también llegarían al evento, así que estuve pendiente de encontrarlo.

Ya dentro, eran las 9:40 p. m. Saludé a Sammir, quien me comentó que ya había tomado algunas fotos de la banda anterior, “Lugares turísticos en Alemania”. Mi impuntualidad vuelve a jugarme una mala pasada.

Mientras seguía llegando más gente, me encuentro con Augusto (San German / Parahelio) y Juan (Parahelio / Sueño Púrpura), y conversamos un toque. Recuerdo que me perdí el evento de Despertar, donde tocarían todas las bandas de post-rock por excelencia, pero espero que en una próxima ocasión se repita algo así.


Cursed Sprite

Cursed Sprite sube al escenario y empiezan a tocar la vieja confiable “Shoegaze”. Desde El sonido en Expresarte, a mi parecer, han tenido una gran mejoría en su propio sonido: se volvió más intenso, pero también melódico. Las voces están más acentuadas y, por momentos, mientras pasan de canción en canción, van formando su propio camino. Antes debo decir que me sonaban mucho a Membrillos, pero poco a poco han ido despegándose de todo ello.

Ver cómo la gente disfrutaba de las atmósferas que iban dibujando y se dejaba llevar es un buen signo vital. Falta más osadía, pero van por buen camino. Me hubiera gustado escuchar más de sus temas.

Aprovechando el entretiempo, me encuentro con Dylan y otro amigo, y entre los cuatro empezamos a conversar de música: algunas recomendaciones, pero sobre todo de la llegada de Candelabro (supongo que era inevitable) y de lo emocionado que estaba. Y cómo no, si han entregado uno de los discos más refrescantes en español del año pasado.

También, entre el público, me encontré con Fe de Baca, a quien saludé y con quien hablé un rato. Era la primera vez que conversábamos en persona. Siempre me resulta gracioso encontrarme cara a cara con músicos sobre los que escribo: me genera una extraña sensación de familiaridad. Sospecho que tiene que ver con la música, y es que Gestos remotos me pareció un disco grandioso de 2025.


Parahelio

Pasados unos minutos, entra Parahelio a tocar. Como siempre, el zigzagueante riff de las guitarras avanza con todos encaminados uno detrás de otro, mientras la batería de Juan construye un puente musical que me resulta realmente ingenioso. Parahelio es puramente instrumental, apegado al post-rock, y me encanta la atmósfera que crean en sus canciones: no resultan para nada cansadas ni extensas, por el contrario, quedarse inmerso, trabado en las notas, y mirar, como tonto, todo lo que hacen sobre el escenario es admirable.

Cuando menos lo esperaba, los temas ya habían terminado. Fue una noche bastante corta, debo decir, y sentía que aún necesitaba algo que terminara de cerrar. Es entonces cuando llega Liquidarlo Celuloide. No los había escuchado antes, pero me sorprendió su sonido cargado de psicodelia y post-punk. Hay una fusión algo extraña que por momentos funciona; a veces resulta chocante o el ritmo no termina de llegarme, pero creo que cuando se inclinan hacia lo noise y lo instrumentalmente caótico aparece algo que atrapa a todos.

En conjunto, fue un show bastante intenso: mucho ruido, guitarras ásperas y un juego de sintetizadores que, durante los momentos más oscuros, lanzaban melodías agradables a todo volumen, casi rompiendo los tímpanos. El ciclo se cumple y cierran la noche con un estruendo total, a tope.


Liquidarlo Celuloide

Otra noche en la ciudad de Lima: noche de conciertos under, encuentros con amigos, conocidos, músicos. Siempre resulta un círculo agradable para volver y explorar nuevas bandas y sonidos. El mundo —o el país— a veces se siente habitable por unos momentos, aunque siempre deje algo que desear.

Necesitamos más apoyo, más políticas que permitan crecer la escena cultural. Porque lo cultural lo es todo. Si hay tantas horas en el día para hacer algo, la noche sigue siendo un espacio de calma y posibilidad. Mientras esos polos se mantengan, algo se puede hacer. Apoyar la escena. Apoyar a las bandas. ¿Por qué no?

Comentarios

INCREÍBLE REPORTAJE SR MARCOS YANAYACO. ESTOY IMPRESIONADO POR SU ENTUSIASMO SOBRE LA MÚSICA. A ESA EDAD TAMBIÉN ME HUBIESE GUSTADO PUBLICAR VARIOS ARTICULOS... ME CONSIDERABA GRAN FAN DE KING CRIMSON... ELVIS... THE BEATLES... Y EN SU MOMENTO VARIAS BANDAS DE ROCK QUE EMERGIERON POR MIS ÉPOCAS. AMO SER MELOMANO Y ESTOY AGRADECIDO DE VIVIR LAS MEJORES EPOCAS DE LA MÚSICA. BENDICIONES P.

Añadir nuevo comentario