Redacción | 23.01.2026

Hay bandas que no llegan a una ciudad solo a tocar un disco, sino a poner en circulación una forma de mirar el mundo. Candelabro es una de ellas. El próximo jueves 16 de abril, la banda chilena se presentará por primera vez en Lima en el Centro de Convenciones Leguía, trayendo consigo Deseo, Carne y Voluntad, uno de los álbumes más comentados y celebrados del circuito alternativo latinoamericano reciente.
Escuchar a Candelabro es entrar en un territorio donde la introspección no es un gesto solemne, sino una práctica cotidiana. Su música —a la que ellos mismos llaman “nerd rock”— dialoga con el art-rock y el post-rock, pero sin caer en la grandilocuencia. Hay capas, sí, pero también una voluntad clara de hablar desde lo cercano: la fe que se resquebraja, la identidad en tránsito, el cuerpo expuesto en medio de la ciudad.
No es casual que Deseo, Carne y Voluntad haya encontrado tanta resonancia fuera de Chile. Tras un debut contundente con Ahora o Nunca (2023), disco que los posicionó rápidamente en la escena independiente y los puso bajo el radar de medios como Rolling Stone, este nuevo trabajo confirma una madurez creativa poco común. La recepción crítica fue inmediata: listas de lo mejor del año, elogios sostenidos y un lugar destacado en plataformas como Rate Your Music, donde el álbum alcanzó el puesto #6 entre los mejores discos del 2025.
Pero más allá de los números y los reconocimientos, lo que distingue a Candelabro es su capacidad para construir atmósferas que no buscan impresionar, sino permanecer. En vivo, esa cualidad se potencia. Sus presentaciones —ya probadas en escenarios como Lollapalooza Chile o Primavera Fauna, además de fechas en Argentina y México— funcionan como una experiencia inmersiva, donde el sonido, la tensión y el silencio se organizan con una precisión casi emocional.
La noche en Lima contará además con la participación de Los Membrillos, banda local invitada que completa una velada pensada para quienes siguen creyendo en la música independiente como un espacio de riesgo, sensibilidad y comunidad.
La llegada de Candelabro a la ciudad no es solo un debut esperado; es también una oportunidad para conectar con una de las propuestas más honestas y estimulantes de la nueva música chilena. Una banda que entiende el rock no como un género cerrado, sino como un lenguaje en constante revisión.



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