Redacción | 29.05.2026

Hay artistas que uno escucha. Y hay otros que, con los años, terminan acompañando partes específicas de la vida. Jorge Drexler pertenece a esa segunda categoría. Sus canciones suelen aparecer en momentos de tránsito: despedidas, mudanzas, amores, ciudades nuevas, preguntas difíciles. Quizá por eso cada regreso suyo a Lima se siente menos como un concierto y más como un reencuentro.
El cantautor uruguayo volverá a nuestra ciudad el próximo 12 de febrero de 2027 para presentar Taracá, su decimoquinto álbum de estudio, en el Anfiteatro del Parque de la Exposición. La fecha forma parte de una gira mundial que ya viene agotando entradas en distintos escenarios de América Latina y Europa.
Publicado en marzo de 2026, Taracá es probablemente el disco más íntimo y cercano a las raíces musicales de Drexler. A lo largo de once canciones, el candombe uruguayo funciona como columna vertebral de un trabajo grabado entre Uruguay, Puerto Rico y España, con colaboraciones de la Rueda de Candombe, Young Miko y la cantaora española Ángeles Toledano, entre otros artistas. El resultado es un álbum que dialoga con la memoria, la identidad y el movimiento constante entre territorios.

La historia de Jorge Drexler también tiene algo de salto al vacío. Médico de formación, dejó Uruguay en 1995 para dedicarse por completo a la música. Desde entonces, construyó una de las trayectorias más sólidas e influyentes de la música iberoamericana contemporánea: 16 Latin Grammys, un Premio Óscar por “Al otro lado del río” en 2005 y un Premio Goya en 2011 respaldan una carrera donde la sensibilidad y la exploración sonora siempre han ido de la mano. Su gira anterior superó los 90 conciertos y logró llenar dos noches consecutivas el Movistar Arena de Buenos Aires.
Pero la relación entre Drexler y el Perú tiene una historia especial. Han pasado casi veinte años desde aquella primera presentación en Lima, el 13 de octubre de 2007, mientras el país entero seguía con tensión el partido entre Perú y Paraguay por las eliminatorias rumbo al Mundial Sudáfrica 2010. Esa misma noche, lejos del ruido del estadio, Drexler interpretó por primera vez “El Surco” de Chabuca Granda únicamente con guitarra y voz, llevándola hacia el ritmo del pericón uruguayo ante unos 2,400 asistentes que hoy todavía recuerdan ese instante como algo irrepetible.
Quizá por eso este regreso no solo despierta expectativa por un nuevo disco. También activa una memoria emocional compartida entre un artista y un público que, desde hace años, aprendió a encontrar refugio en sus canciones.



Añadir nuevo comentario