Redacción | 10.02.2026

El próximo 26 de febrero llega a los cines peruanos Amélie y los secretos de la lluvia (Amélie et la métaphysique des tubes), una película de animación que propone un viaje delicado hacia la infancia, los recuerdos y los afectos que nos forman. Ambientada en Japón y narrada desde la mirada de una niña de tres años, la película ofrece una experiencia emocional y sensorial pensada para vivirse en la pantalla grande.
Basada en la novela Metafísica de los tubos de la escritora belga Amélie Nothomb, la historia sigue a Amélie, una niña nacida en Japón dentro de una familia belga. En su universo cotidiano de descubrimientos, la relación con Nishio-san, su niñera japonesa, se convierte en el eje emocional del relato, marcando los primeros vínculos que definen la memoria y la identidad.
Uno de los mayores aciertos de la película es su manera de retratar Japón no como un escenario exótico, sino como una experiencia emocional. La lluvia, las estaciones, los sonidos domésticos y los espacios íntimos construyen un paisaje sensorial que invita al espectador a habitar los recuerdos de la protagonista, como si se tratara de una memoria compartida.
La cinta marca el debut en la dirección de Maïlys Vallade y Liane-Cho Han, animadores con trayectoria en reconocidas producciones como I Lost My Body, Ernest & Celestine, The Illusionist y The Little Prince. Su propuesta combina una narrativa ágil con un tono profundamente sensible, convirtiendo a Amélie y los secretos de la lluvia en una experiencia especialmente resonante para el público adulto joven, apelando a la nostalgia de una infancia que nunca termina de irse.
Presentada en los festivales de Cannes y Annecy, donde obtuvo el Premio del Público, la película ha recibido elogios de la crítica y cuenta con nominaciones al Globo de Oro y a los Premios Annie, consolidándose como una de las favoritas en la carrera al Oscar a Mejor Película Animada.
Amélie y los secretos de la lluvia es una invitación a volver a mirar el mundo con ojos de niño, a dejarse llevar por la memoria y a reencontrarse con aquello que, aunque no siempre sepamos nombrar, sigue habitando en nosotros.



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